Del lapsus al LAPSO y la imposibilidad de decirlo todo

MARIANA GÓMEZ

Cuando el esp (espacio) de un laps («l’esp du laps«),
el espacio de un lapsus ya no tiene el menor alcance de sentido, o interpretación,
tan solo entonces uno puede estar seguro de que está en el inconsciente.

Lacan (1978) Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11

Un esfuerzo de escritura

La frase del epígrafe de Lacan, trabajada por Jacques-Alain Miller en varias oportunidades, marca un viraje hacia lo que el mismo Miller nombra como la muy última enseñanza de Lacan. Es el momento en el que Lacan habla de inconsciente real.

Ya no se trata del lapsus como formación del inconsciente sino de algo anterior: el lapso de un espacio. Se trata del  régimen del Uno y no del Otro. Y si en el lapsus el sujeto se ubicaba entre S1 y S2 —el par significante que hace surgir la estructura significante, cadena en donde el sujeto se sujeta— con el lapso y el inconsciente real hay un saber que no pasa por esta articulación, que no se dirige al Otro y por lo tanto, no produce sentido.

Esta operación lacaniana no solo impacta en la praxis del psicoanálisis, sino también en su vertiente política y epistémica. Es según desde donde nos ubiquemos que obtendremos diferentes lecturas de lo que hace signo en cada una de estas dimensiones.

En la dimensión política si abrimos, por ejemplo, la pregunta sobre la inserción del psicoanálisis en la universidad, como así también sobre la presencia de psicoanalistas allí, la noción de inconsciente real nos podría permitir salir de algunos atolladeros ficcionales y captar algo de lo real en aquello que resulta opaco. Esto porque el espacio de un lapso es la equivocación que el inconsciente produce antes de que el sujeto le dé un sentido a su producto. Se trata de lo que escapa a la comprensión. La lógica y la razón dejan de ser una vía para alcanzarlo y por ello habrá que hacerlo con un esfuerzo de poesía. Como Lacan, que al final de su enseñanza se deja enseñar por Joyce, poniendo en relieve lo imposible de la comunicación.

El psicoanálisis, con Freud, nació como emergente de un modelo científico determinado y una episteme positivista y universitaria. En el discurso universitario, de acuerdo a la elaboración lacaniana, el saber ocupa el lugar de la verdad, el estudiante se encuentra en el lugar del a, del objeto, mientras que el sujeto dividido está ubicado en el lugar de la producción.

Lacan indica que el saber ocupa el lugar dominante en la medida en que el saber ha ido a parar al lugar del orden, del mando, al lugar ocupado en un principio por el amo. En el lugar de la verdad se encuentra el significante amo, el S1. Hay un imperativo: seguir aprendiendo cada vez más. El significante amo implica un ¡sigue adelante! Pero, muchas veces, sin cuestionar ni establecer ninguna relación con la causa. Así, el amo funciona como garante de saber (Laurent, 1997). Al mismo tiempo, se trata de un saber regulado por cierta coherencia y por relaciones que implican alguna estabilidad.

La universidad, enlazada desde siempre al discurso del amo y del capitalista, se sostiene en una ideología de la evaluación, de la estadística y de la evidencia objetiva. Por eso, la aparición del psicoanálisis allí molestó, conmovió defensas y tocó un real. Como dijo Miller (1998) la universidad solo acoge a los saberes que el amo permite, ya que es éste quien sustenta las relaciones universitarias, y es por eso que el psicoanálisis puede generar rechazo por su orientación hacia lo no reglamentado, que no encaja con el poder.

De allí que, frente al saber universitario, Lacan proponga una Escuela donde el lugar del no saber no sea taponado, donde el menos de saber ocupe un lugar central, como posibilidad de producción. Miller (2000) nos dice en Teoría de Turín acerca del sujeto de la Escuela que la Escuela debe preservar su inconsistencia como su bien más preciado, como su agalma. En esto ella es una sociedad secreta, invisible al Estado, como el analista mismo es inexistente a los ojos de la ley.

A su vez, el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Paris VIII, cuyo primer director fue Lacan, especifica que la Universidad no forma psicoanalistas ni concede diploma de psicoanalista. En ninguna parte del mundo, refiere el Prólogo de Guitrancourt (Miller, 1988), existe diploma de psicoanálisis, y esto obedece a su propia esencia. Lo que sí permite es una transmisión  pautada de los conceptos y doctrina analíticos, con sus orientaciones, su historia y sus enlaces con las artes y las ciencias.

Al mismo tiempo, como no hay posibilidad toda de transmisión y como Lacan nos lo enseñó, estará el resto que se olvida de lo que se dice detrás de lo que se escucha. De allí que Lacan le respondiera los estudiantes en Vincennes porqué éstos no pueden convertirse en psicoanalistas tras su paso por la enseñanza superior, señalándoles que el psicoanálisis no se transmite como cualquier otro saber. El saber que se obtiene de un análisis personal en la formación de un analista, queda por fuera de lo que podemos encontrar en las aulas universitarias.

A este lugar llega Lapso. Revista de la Maestría en Teoría Psicoanalítica Lacaniana, en un esfuerzo de escritura y reescritura de los conceptos psicoanalíticos y de la enseñanza de Lacan. Esfuerzo que buscará hacer pasar dichos conceptos en la Universidad. Aunque su mayor desafío será lograr, desde el espacio de un lapso, la producción de un texto en el reverso de la lógica del amo, del maestro.

Sabemos que una parte de la transmisión del psicoanálisis tiene que ver con repetir, resignificar, sistematizar lo ya dicho, lo acumulado en términos de conocimiento por los que han venido antes que nosotros —del lado del estudio y de la erudición—. Sin embargo, hay otra vertiente que es la investigación. Investigación es pregunta, es búsqueda de lo nuevo. Implica salir de la seguridad y del confort de lo ya dicho para pasar a la contingencia, a lo imprevisto del encuentro con otra cosa. La investigación es así un modo de vivificar la enseñanza. Intentaremos que sea ese el rasgo de Lapso. La investigación como modo de apertura a lo nuevo, no sin los fundamentos.

Producir textos en la universidad no necesariamente conlleva un sometimiento al amo ni al discurso universitario si esa producción busca en la transmisión del discurso analítico la posibilidad de descompletarla. Se trata de ir más allá de la universidad, sirviéndonos de ella. Haciendo existir nuestro discurso como alternativa al discurso imperante de las neurociencias, mostrando su eficacia clínica y aportes a otros campos disciplinares. Esto, en el sentido de sostener una acción lacaniana que implica que un analista decide jugar, también, su partida con la ciencia y el Otro universitario, diciendo lo que otros no dicen.

La Maestría en Teoría Psicoanalítica Lacaniana de la Universidad Nacional de Córdoba, pronta a concluir su primera cohorte, ya tiene un doble producto. Por un lado, la posibilidad de reflexionar sobre los textos y los conceptos lacanianos, abordarlos desde el estudio sistemático, profundizarlos.  Por el otro, un producto escrito. Un esfuerzo de escritura, que devenido de un compromiso de trabajo con la causa del psicoanálisis, pone en acto una convicción y consolida al mismo tiempo la fundación de un espacio más ganado para el psicoanálisis en el ámbito de los postgrados universitarios.

Fundaciones y textos

Toda fundación es un acto que implica un proceso productivo sostenido en el tiempo. Por ello, en realidad, una fundación no tiene un único fundador ya que el o los sujetos concretos históricos, que allí intervienen, son atravesados por un tejido intertextual complejo, de conjuntos discursivos múltiples, en el que se sumerge el sujeto enunciador y que en definitiva, no es más que un sujeto que re-conoce.

Estos procesos de fundación  tienen que ver con  procesos recurrentes en el interior de una práctica de producción. El legitimar su especificidad implica buscarla en la economía de las relaciones de producción y reconocimiento. En ese sentido, la localización histórica de una fundación es un producto del proceso de reconocimiento. Éste es siempre la identificación de un cierto texto o conjunto de textos, para reconocer que es allí donde se produjo algo (Verón, 1998).

Si un texto puede ser pensado como un acontecimiento fundacional, esta revista legitima el proceso de producción de la Maestría en Teoría Psicoanalítica Lacaniana de la UNC, e implica el proceso de reconocimiento de un espacio de trabajo conformado por psicoanalistas, docentes y profesionales orientados por el psicoanálisis lacaniano. 

Lapso. Revista de la Maestría en Teoría en Psicoanalítica Lacaniana N° 1 intenta ser la primera de una serie que esperamos se sostenga en el espacio y en el tiempo. Como eslabón de una cadena, donde cada una espera cobrar relieve en su singularidad, la encontraremos tomar consistencia en sus diferentes secciones: Teoría y Conceptos, Intersecciones, Entrevistas, Reseñas. Hemos decidido además que algunos de los artículos tengan su versión traducida a la lengua inglesa buscando la posibilidad de trascender fronteras y en consonancia con la apuesta que la política del Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana siempre ha hecho. Esfuerzo que no ha retrocedido a lo largo de los años.

En este primer número, dedicado a “lo femenino”, es el tiempo de estudiar y reflexionar sobre lo femenino hoy. Lo femenino en una época en la que la no relación sexual ha tomado nuevas formas. Captar algo de lo ilimitado, del lado derecho de la tabla —como lo ubicó Lacan al pensar en las posiciones sexuadas— desandando las referencias, abriendo preguntas, tensionando lo ya dicho.

El lector se encontrará así con trabajos que buscan bordear este objeto de estudio de la episteme lacaniana. En la Sección Teoría y Conceptos los escritos de Jésus Santiago, Silvia Perassi, Fernando Pomba, Eduardo Suarez, Blanca Sánchez y Liliana Aguilar, precisos, honestos, creativos, nos ubican en la perspectiva del concepto, explorándolo y tensándolo para así hacer surgir las preguntas.

Por su parte Marie-Hélène Brousse, en la nodular entrevista pensada por el comité de redacción, nos esclarece sobre la categoría de “lo femenino”, señalando que se trata de algo enigmático, desconocido que toca al ser hablante y su cuerpo sin por eso aplicarse a una cuestión de género. Desde este lugar, aborda la cuestión de la “feminización del mundo” brindándonos su posición y ampliando su mirada respecto de lo ya dicho sobre el tema.

En la Sección Intersecciones, el sugestivo trabajo de Scott Wilson nos lleva a la teoría de Turing indicando, entre otras huellas por demás interesantes, que las dos preguntas propuestas por el científico en el juego de imitación son las mismas preguntas que Lacan plantea en la estructura de la histeria y la neurosis obsesiva. Al mismo tiempo argumentará cómo Alan Turing intenta  mantener abierta la cuestión del sexo, ya sea en su investigación sobre inteligencia artificial como en la atinente a vida artificial, para así aproximar el discurso científico con el discurso de la histérica, buscando el encuentro con la causa real.

También encontraremos en su trabajo la referencia a Lacan cuando les señala a sus estudiantes en 1973, que no podían siquiera estimar la importancia de los instrumentos tecno, como parte del discurso científico, y por lo tanto determinantes en el lazo social. Sostiene Wilson así, su propuesta de que el psicoanálisis “necesita cada vez más reconocer su eficacia como una teoría de los medios de comunicación en su discusión sobre las formas contemporáneas del lazo social cuyos efectos se manifiestan en la clínica”.

Y además está la preciosa entrevista realizada por el equipo editorial de Lapso a Lucrecia Martel, cineasta, artista, que nos permite constatar aquello que Lacan advirtiera sobre cómo el artista antecede al psicoanalista. Cómo es captar aquello inapresable, aquel instante que pudo vislumbrarse  pese a su “condena al fracaso”, tal como lo expresa Martel. Algo que ella misma ha podido lograr en sus films: bordear algo de lo evanescente, de lo ilimitado, de “lo monstruoso” femenino.

Finalmente, en Reseñas, en esta oportunidad contamos con los trabajos sobre Mediodicho. Revista anual de la EOL Sección Córdoba, “Don´t stop” N° 41, a cargo de Estela Carrera; del libro Mujeres de Papel, escrita por Carlos Picco y del libro Cine y Psicoanálisis, desde la lectura de Lucía Bringas.

Cuando el espacio de un lapso ya no tiene ningún alcance de sentido o interpretación solo entonces uno está seguro de estar en el inconsciente, de captar los conceptos que se le enlazan, de una manera más joyceana. Es esto lo que buscamos ¡Bienvenido, querido lector, a Lapso. Revista de la Maestría en Teoría en Psicoanalítica Lacaniana!

Referencias

  • Freud S. (1917 [1994])»¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la Universidad?» en Obras Completas, Tomo XVII, Buenos Aires: Amorrortu Editores.

  • Lacan, J.  (1965-66[1992]) El reverso del psicoanálisis, Libro 17, Barcelona: Paidós.

  • Lacan, J. (1974-75)  R.S.I., Libro 22: inédito.

  • Lacan, J., (1978 [2012]) «Prefacio a la Edición Inglesa del Seminario 11» en Otros Escritos, Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1975-76 [2006]) El sinthome, Libro 23, Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (2007) Mi enseñanza, Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1967 [1987]) Momentos cruciales de la experiencia analítica, Buenos Aires: Ediciones Manantial

  • Laurent, E. (1997) “Lo imposible de enseñar” en ¿Cómo se enseña la clínica?, Buenos Aires: Cuadernos del ICBA 13, 2007.

  • Miller, J.-A. (1998) “El psicoanálisis en la universidad” en Elucidación de Lacan: charlas brasileñas, Buenos Aires: Paidós.

  • Miller, J.-A. (2000) Teoría de Turín acerca del sujeto de la Escuela. Intervención en el Congreso científico de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi (en formación), el 21 de mayo 2000.

  • Miller, J.-A.,  (2001), “El ruiseñor de Lacan”, en Del Edipo a la sexuación, Buenos Aires: Paidós.

  • Miller, J.-A. (2013) El ultimísimo Lacan, Buenos Aires: Paidós.

  • Verón, E: (1998) La semiosis social, fragmentos de una teoría de la discursividad, Barcelona: Editorial Gedisa.